domingo, 16 de noviembre de 2014

Ford Maverick


Contra el forastero
Revista Corsa Nro 175. Agosto de 1969

Un auto que se creó pensando en detener la invasión foránea. El boom inicial de venta lo señala como el gran éxito comercial para 1970

El viejo general Robert Anderson casi se muere de un infarto cuando le vinieron con el chimento de que su nieto Samuel A. Maverick había cerrado su bufete de abogado y jurisconsulto había rematado a primera oferta sus propiedades y tierras en Carolina del Sur, y colgándose un "seistiros" de la cadera enderezó el trote de su bayo con rumbo oeste sin dejar saludos para nadie. El tal Sam Maverick era un terrateniente de sólida fortuna, poseedor de extensos algodonales que lustrosos morochos cuidaban y cosechaban amorosamente tarareando "Old Man River"; pero un buen día, en el bar del club, un amigo le llenó la cabeza de historias referentes a Texas, los comanches, los cornilargos, los apaches mescaleros, los tiroteos, las estampidas, el whisky con sabor a creolina y las damiselas del Saloon, y eso fue suficiente para que Maverick se fuera para esos pagos sin volver a aportar por la Carolina que lo vio nacer. 

El perfil del Maverick es uno de los más bonitos que hemos visto en autos chicos y posiblemente se deba a su aire deportivo evidentemente emparentado con el Mustang. No nos gusta la moldura del lateral que hubiera quedado mejor liso

Es indudable que el Maverick, aparte de las bondades que en su nombre se prometen, luce mucho mejor que un Volky en el garage parque de nuestra modesta vivienda. La estética va a incidir en las ventas de 1970 como que dos y dos son cinco y me llevo uno ...

Las historias que a partir de este punto se cuentan del "punto" son tantas que no se sabe cuántos Mavericks se habrían necesitado para "cometer" tanta proeza, lo cierto es que fue un prócer del estado de Texas y peleó como un descosido por la libertad de dicho territorio; pero leyendas aparte, su robusta fama de tipo que amaba la libertad e independencia personal, que iba donde le daba la gana sin consultar a nadie y que aparecía por donde nadie se lo esperaba, dio nacimiento al término "maverick" para señalar al andariego, al independiente, al hombre libre por gusto y por convicción. 
Pasado que hubo el tiempo desde aquellas gloriosas épocas, en que con un Colt "seistiros" se podía balear heroicamente a dieciséis o diecisiete indios abyectos, sanguinarios y aguardentosos sin recargar el arma, hasta estos días que nos toca vivir, en que los indios viajan en autos y colectivos, el nombre Maverick se hizo propio otra vez en una serie de televisión que narraba las andanzas de un timbero socarrón que repartía castañazos con generosa violencia, llenando el Oeste de moretones, y ahora se vuelve a utilizar para denominar un nuevo producto de la Ford Motor Company, que en lugar de un "seistiros" va a cargar un "seis cilindros en línea". 

El baulito del Maverick parece chiquitito gracias a los artilugios de los estilistas de Dearborn, pero cuando la patrona entra a cargarlo de hormas de gorgonzola, polenta mágica, detergente sólido "2 en 1" y buen vinito carlón, no termina nunca de llenarse ...

... y si no apreciar el voluminoso toco de artículos de despens... (perdón) de supermarket que cabe cómodamente en lo que parece ser tan reducido espacio

El nombre de Maverick exigió -como para bautizar a cualquier otra auto americano- una extensa labor de investigación antes de elegir el más apropiado para el nuevo producto, que en su fase experimental era identificado como el proyecto Delta. Teniendo en cuenta las dimensiones del auto (es más grande que los autitos importados del tipo Volkswagen, y más chico que los compacto, yanquis) se pensó en un nombre que teniendo relación con su tamaño lo hiciera simpático y atractivo. 
En base a esa receta se confeccionó una lista de unos 500 nombres que de una u otra forma cumplían con los antedichos requisitos. Entre esos 500 nombres estaba Maverick. La lista empezó a ser podada hasta reducirla a 50 nombres solamente. 
Los que quedaron para la última elección fueron clasificados en distintas categorías: nombres de animales, de pájaros, de peces, nombres con sabor europeo, tan del gusto americano medio que busca en sus cosas el toque personal, nombres con referencia geográfica y otros. Los expertos en comercialización de Ford revisaron la lista y llamativamente Maverick fue el único que no fue tachado en cada copia de la lista.
En diciembre de 1968, después de nueve meses de búsqueda, Mr. Henry Ford II aprobaba definitivamente la elección de Maverick como nombre del nuevo compacto de Ford para 1970. 

Atractivas lineas en verdad, las que presenta el conjunto en foto de tres cuartos perfil, fondo negro, para libreta de enrolamiento. La estridente rubia adosada a lateral izquierdo de aparato se coloca en asiento de acompañante, tirando al centro ...

... Porque, como se aprecia, el asiento delantero del Maverick es enterizo. De todos modos no le faltan sus buenos cinturones de seguridad y posacabezas (éstos para que uno no se desnuque, y aquellos para rubia no intente fuga)

El Maverick es el intento más serio que se haya encarado hasta el presente por la industria norteamericana para minar las cabezas de puente de la importación de autos europeos a los Estados Unidos. Anteriormente el que más éxito había logrado en esta empresa fue el Falcon, también de Ford, que en los comienzos de la era de los compactos sacó claras ventajas en las ventas sobre sus primos Corvair y Valiant, pero después estos modelos fueron absorbidos por el criterio del crecimiento y el injerto de motores de mayor 
cilindrada, hasta que en el presente son tan potentes y consumidores de nafta como los autos grandes, y su presencia en el mercado no evita que el Volky, el Peugeot y el BMW sigan gozando de la preferencia de los clientes de máquinas pequeñas y económicas. 
El Maverick, aportando un diseño de neto gusto yanqui, intenta un nuevo asalto -acaso mejor programado- a la conquista de tan extenso mercado. El precio de venta superará levemente los dos mil dólares, pero a manera de presentación será ofrecido por debajo de esa cifra, más exactamente en U$S 1.995, lo que puede ser un motivo de peso en la elección de un coche pequeño. 

Un poco más grande que el Volkswagen, pero mucho más chico que los "compactos" americanos y con un consumo operativo mínimo, el Maverick pudo convertirse en serio obstáculo para la invasión europea al mercado norteamericano

El motor será un seis cilindros en línea de 105 HP -¡bastantes!- y se asegura un consumo promedio de 10,5 litros por cada 100 kilómetros. Su aspecto es el de un pequeño sedan de dos puertas, con capacidad para cuatro o cinco personas cómodas, y aire ágil, con tendencia a lo deportivo. La distancia entre ejes es de 2,62 metros y la longitud total es de 4.55 metros. 
Aunque no se lo exprese abiertamente, se trasluce que el Maverick busca el enfrentamiento directo con el Volkswagen, ya que es sólo 45 centímetros más largo, 23 cm más ancho y 12 más bajo que su competidor tedesco, ofreciendo más comodidad y el doble de espacio en el baúl. 
Hasta ahora, por lo que se sabe del Maverick, se puede esperar de él un gran boom de ventas, pero de ahí a destronar al Volky dentro de los EE.UU. tendrá que pasar bastante tiempo para que lo podamos comprobar. Por de pronto el nuevo producto de Ford se manifiesta como una máquina económica, con bajos costos de service, precio accesible y una cantidad de aciertos de diseño y construcción, pero no debemos olvidar que es el primer paso de una fábrica americana en la construcción de autos chicos. El motor es muy prometedor. Con 2.788 cm3 otorga 105 HP, consumiendo 10,5 litros cada 100 km, con nafta especial y condiciones de tránsito urbano-suburbano. Lo cubre una garantía de 12 meses o 12.000 millas, que puede ser trasferida junto con el coche, y en cuanto a service, los compradores dispondrán de atención y repuestos legítimos en más de 6.000 concesionarias dentro del territorio norteamericano. Una comparación efectuada en Dearborn sobre la base de las datos que ofrecen los manuales del Maverick y del Volkswagen y calculando un promedio de marcha de 20.000 kilómetros al año, indica -por ahora en los papeles- que, mientras los gastos de mantenimiento del Volky en su primer año de uso asciende hasta unos 100 dólares -para redondear-, los del Maverick sólo llegarían a la mitad. Si se cuenta con que el Volkswagen "traga" menos, la diferencia en dinero por consumo de nafta al cabo del año no alcanza a equipararlo con el Maverick. Este gastaría 30 dólares más de nafta que el escarabajo durante el año, pero así y todo los gastos de mantenimiento pondrían en ventaja al propietario del Maverick con un ahorro anual de 20 dólares. 



El Maverick atrajo una gran cantidad de interesados a las salas de exposición de los concesionarios que lo presentara oficialmente. En los tres primeros días se concretaron 23.000 operaciones, y uno de los hechos que confirman que Ford pensó bien las características del modelo es que la mayoría de los inscriptos para la primera tanda de ventas no entregaron sus coches usados como parte de pago. Esto indica que los compradores de Mavericks son, en general, gente joven que compra su primer automóvil o familias pudientes que lo eligen como segundo coche, funciones que hasta ahora desempeñaban sin competencia local los autos importados. Por otra parte, y para sorpresa y alegría de la gente de Ford, una tercera parte de los autos usados entregados como parte de pago pertenecían a las marcas de la competencia. Además, el despliegue de atracciones que rodeaban al Maverick en las salas de exposición atrajo público que terminó decidiéndose por otros modelos de la marca. En los primeros tres días de exposición, se vendieron 25.557 unidades Ford no-Maverick, una de las cifras más altas de los últimos años para ese espacio de tiempo. 
La lucha queda planteada, y a partir del año que viene podremos comprobar si realmente Ford dio en la cabeza del clavo, o si las posiciones de Volkswagen, Peugeot, BMW, Fiat y los autos de la BMC siguen sin acusar el correspondiente "touché". Por nuestra parte, sólo resta opinar que el auto nos parece bonito, sus características técnicas sumamente atrayentes y sus posibilidades con respecto a la competencia bastante más serias que en el caso de los compactos. Si Sam Maverick viviera, seguramente elegiría un auto como éste. 

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