sábado, 25 de abril de 2015

Lamborghini Diablo Special Edition


Aligerado, potenciado y vestido con elementos aerodinámicos que le asemejan a un avión de caza, ofrece prestaciones escalofriantes y un comportamiento fabuloso

Vuelo Rasante
Revista Top Auto. Noviembre de 1994

Es la versión suprema del ya de por sí fantástico Diablo: posee un aspecto aún más agresivo, es más ligero dispone de superior potencia y obviamente posee un comportamiento más brutal (o mejor, diabólico). El nuevo Lamborghini Diablo Special Edition, nacido para celebrar el treinta aniversario de la mítica Casa del Toro, será producido en una serie limitada a 150 ejemplares. Por eso mismo es desgraciadamente caro: aproximadamente 32 millones de pesetas en origen, seis más que el Diablo de serie, y cuatro más que el VT.




Los diseñadores del Lamborghini han logrado la nada fácil tarea de hacer aún más atractiva la imagen del Diablo. La intervención más aparente se refiere a la trasera. El Special Edition presenta de hecho un nuevo capó motor del estilo del Miura, realizado en fibra de carbono que, al contrario del original, envuelve completamente la sección posterior, partiendo del extremo del techo y descendiendo a lo largo de todo el montante. Se caracteriza por cinco grandes aletas que se desarrollan a lo largo de toda su longitud y rematado en su extremo por un enorme alerón sostenido por dos soportes, de forma que se puede cambiar el perfil aerodinámico variando la deportancia del tren trasero. Otra novedad es una parrilla en plástico negro que une de forma ideal los grupos ópticos traseros y que aloja el clásico símbolo del toro en su derecha y en su izquierda las siglas Special Edition 30 aniversario.


El frontal ha sido objeto de una sola modificación: el spoiler, perfectamente integrado en el parachoques y rediseñado, con dimensiones ligeramente mayores y presentando dos grandes aberturas moldeadas para favorecer el flujo de aire hacia los frenos delanteros. También los laterales se han retocado: existen nuevos espejos retrovisores del color de la carrocería, mientras la toma de aire del motor presenta dos amplias aletas verticales y tres horizontales. Por lo que respecta a las dimensiones, la Special Edition mide 2.040 mm de ancho y 1.105 de alto, al igual que la versión original, mientras que es casi cinco centímetros más largo.

520 CABALLOS

Las soluciones estilísticas específicas no sólo garantizan un aspecto más agresivo, sino igualmente un equilibrio aerodinámico y refrigeración de los diversos órganos mecánicos necesarios para sus perfomances, que son superiores a las del Diablo de serie. Enseguida diremos cómo se hace esto posible: el imponente 12 cilindros en V de 5.707 c.c., montado posteriormente en posición longitudinal, con el cambio que «entra» en el habitáculo, se beneficia de una limitada pero adecuada elaboración. Además de dotarle con un cigüeñal siete kilos más ligero, los técnicos han actuado sobre la distribución (con cuatro árboles en cabeza y 48 válvulas) dotándola de válvulas un milímetro más anchas y cambiando los valores de fase, y sobre el sistema de aspiración que de hecho presenta inéditos conductos de magnesio. Con el mismo material -ligerísimo e igualmente resistente- se han realizado las tapas de balancines, mientras el sistema de escape (de acero inoxidable) se ha rediseñado y posteriormente aligerado.


Además de reducir el peso, este trabajo de acabado garantiza al V12 Lamborghini un incremento de la potencia: subé de 492 a 520 caballos conseguidos a 7.100 revoluciones, mientras que la punta del par sigue siendo la misma de 59,1 kgm, pero conseguida a 5.900 revoluciones en lugar de a 5.200. Igualmente interesante ha sido el trabajo de aligeración que afecta al conjunto del coche: pesa 1.450 kg, 126 menos que el Diablo de serie, y por ello cuenta con una relación peso - potencia extraordinaria de 2,79 kg/ CV.
La reducción del conjunto, por otra parte, le garantiza un comportamiento más preciso, una mejor estabilidad, una superior agilidad, y una acción de frenado aún más eficaz. Por otra parte no son necesarias intervenciones especiales a nivel de chasis. De esta forma no se han adoptado sistemas electrónicos de regulación del tarado de los amortiguadores, y tampoco servodirección (dos dispositivos presentes en el Diablo VT). Dispone, sin embargo, de un inédito sistema TCS (control de tracción), que, gestionado electrónicamente y ayudado por cuatro sensores (uno por cada rueda), es capaz de obviar la pérdida de adherencia de una o más ruedas: actuando instantáneamente sobre el sistema de alimentación - encendido del motor reduce la potencia hasta que el agarre se restablece. A través de un pulsador en el habitáculo es posible seleccionar dos programas de actuación -uno más temperamental, otro menos- e igualmente desactivar completamente el sistema. Siempre en el habitáculo, junto a la palanca de cambio se encuentra otra más pequeña que permite al mismo tiempo actuar sobre el tarado de la barra estabilizadora delantera y trasera. Posee nuevas llantas de magnesio; las delanteras miden 17 pulgadas y las posteriores 18, que alojan los nuevos Pirelli PZero System, respectivamente de 235/40 ZR 17 y 335/30 ZR 18.


EFECTOS ESPECIALES

Siempre hace un cierto efecto observar la amplia puerta que se abre hacia lo alto. Además, las soluciones específicas del habitáculo del Special Edition acrecienta posteriormente la sensación de estar al volante de un vehículo «estratosférico»: que ha sido desarrollado para ser excluivamente lo más veloz posible. Caracterizado por un revestimiento de tejido alcántara -más ligero que la piel- color azul eléctrico, el habitáculo ha sido despojado de todos los accesorios superfluos, tales como el sistema estereofónico y el cenicero, mientras que el acondicionador de aire es disponible como opción. En compensación son de fibra de carbono, material con el que se ha realizado el salpicadero (que aloja nuevos instrumentos circulares con gráfica negra sobre fondo blanco), el túnel central, parte de los paneles de las puertas y la estructura de los asientos. Estos, de acentuado perfil anatómico, están dotados con cinturones de seguridad de cuatro anclajes. Los cristales laterales son fijos, pero presentan un pequeño deflector de accionamiento manual.


MAS DE 330 KILÓMETROS POR HORA

En espera de efectuar una prueba a fondo con este aparato, nos hemos contentado con una breve toma de contacto con el Diablo Special Edition. Sin embargo, ha sido suficiente para intuir su potencialidad. Digamos primero que los 333 km/h declarados como velocidad máxima no los hemos visto ni siquiera de lejos... Pero la facilidad con la que acelera es impresionante, y hace posible tal resultado. Basta hundir el pedal del gas para hacer cantar al V12 su aria italiana. Metida la primera, al acelerar y después de un pequeño patinado (con el TCS anulado) los anchos neumáticos posteriores (guiados por un diferencial autoblocante al 45 por 100) encuentran el agarre del asfalto y el Diablo se proyecta hacia delante con una aceleración vertiginosa (4" netos para pasar de 0 a 100 km/h). Incluso a 250 km/h, límite máximo al que estábamos obligados, la direccionabilidad del tren delantero era ejemplar; al igual que la estabilidad del cuerpo del vehículo. En curvas rápidas es veloz en las entradas, no tiene problemas para seguir la trayectoria ideal y no le pone en apuros la eventual desaceleración total. En curvas lentas, en la entrada denuncia una tendencia natural subviradora y en salida una propensión al sobreviraje. Pero el fenómeno permanece lo suficientemente contenido y progresivo para poder controlarlo sin excesivos sobresaltos de ánimo (tanto más porque la dirección es directa y precisa como pocas). Sin embargo, esta última es pesada, mientras que la servodirección es una opción. También las inserciones de las marchas no son aleatorias, sino secas y precisas. En Lamborghini, sin embargo, están poniendo a punto un cambio de inserción frontal que se presentará en una versión como kit de competición.
La frenada, asegurada por cuatro discos autoventilados de amplio diámetro y perforados transversalmente, es robusta y modulable, hasta el punto de que la ausencia del ABS casi no se deja sentir. Imposible no sorprenderse, sin embargo, por la extraordinaria elasticidad de marcha garantizada por el 12 cilindros, que incluso con la quinta insertada permite viajar con un hilo de gas y listo para subir de vueltas apenas se actúa sobre el pedal del acelerador. Aunque a este motor se le han ganado caballos sin variar su cilindrada y el par se consigue a un régimen de giro algo más elevado, esa diferencia no se nota en baja, en donde mantiene una magnifica respuesta.

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