miércoles, 6 de mayo de 2015

Renault Scenic RX4


Camaleónico
Revista Coche Actual (España) Nro 619. Febrero de 2000

La apuesta más atrevida de Renault, el Scenic RX4, un modelo que combina, bajo su peculiar estética, lo mejor de dos categorías. Por su versatilidad, comportamiento en carretera y aptitudes en campo, puede convertirse en un verdugo de los "TT-Light"

Si hay una marca que se arriesgue con nuevas categorías o «nichos», ésta es Renault. El Espace (que tuvo una variante de tracción total denominada Quadra), el pequeño Twingo o el Scénic son buena prueba de ello. Y, de nuevo, vuelve a confirmarlo con la versión de tracción total de su monovolumen compacto, el Scénic RX4. Su mayor virtud es poder combinar la habitabilidad y polivalencia de su carrocería monovolumen con la posibilidad de abandonar la carretera con garantías de superar obstáculos de cierta dificultad. No se trata de un todo terreno puro y duro, pero sí de una alternativa a los todo terreno «light» como el Honda HRV o Land Rover Freelander. 


BUENA BASE

El Scénic supone una excelente base de partida tanto desde el punto de vista estructural como comercial. Su gran altura y su configuración mecánica facilitan la modificación de los órganos necesarios para la adopción del sistema de tracción total y las nuevas suspensiones. La altura libre al suelo se queda ahora en 21 centímetros, lo que garantiza circular por pistas y caminos forestales sin golpear los bajos, que además están convenientemente protegidos. 
Desde el punto de vista dinámico, esta mayor altura, su mayor peso (en torno a los 170 kilos de más con respecto a su homólogo «normal») y la adopción de unos neumáticos específicos de uso mixto y demasiada anchura perjudican el comportamiento en carretera frente al Scénic, pero la estabilidad y el aplomo sigue siendo excepcional. No se aprecia apenas balanceo de la carrocería y traza sin necesidad de realizar ninguna corrección al volante. Las suspensiones filtran a la perfección todo lo que se cruce en su camino y los frenos cumplen sobradamente. 
En campo nos encontramos unas reacciones algo diferentes a las que proporciona un todo terreno de similares aptitudes. Aquí sí se nota que es un turismo transformado a todo terreno, pero con cualidades para meterse en ciertas complicaciones. Toma menores inercias, las suspensiones mantienen el confort aunque el terreno esté muy roto, se siente rígido y puede subir alguna trialera que no sea muy pronunciada. El embrague aguanta el trato duro, la capacidad de tracción nos permite arrancar con facilidad sobre firme muy resbaladizo o continuar la marcha por zonas de mucha arena o barro. 


GASOLINA Y DIÉSEL

El sistema reparte el par de forma rápida y sin brusquedades. Al no haber reductora, las primeras marchas son más cortas de lo habitual, lo que permite circular en zonas muy lentas en segunda o tercera relación. 
El RX4 se ofrece con dos mecánicas; el 2.0 16V de gasolina de 140 CV y el 1.9 dCi de inyección Diesel directa por conducto único, que entrega 105 CV. Los dos mueven la carrocería sin problemas, pero el mayor par a bajo y medio régimen del motor turbodiésel le hacen más apropiado si vamos a hacer mucho «campo». No obstante, el RX4 dCi retrasará su llegada al mercado por problemas de suministro de este motor. 
La merma en prestaciones y el aumento del consumo de combustible respecto a la versión normal se deben al mayor peso y a la peor aerodinámica. Respecto a los rivales equipados con motor de gasolina, el RX4 2.0 16V pasa a ser uno de los más rápidos y agradables de utilizar, gracias a su gran elasticidad y su capacidad para girar a regímenes altos. El motor Diesel, muy mejorado respecto al dTi en el apartado de sonoridad, garantiza un buen nivel de marcha con un consumo medio muy contenido. 

Por Raúl Roncebo
Fotos MPIB


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